Hoy empezamos con una nueva sección en la web, algo que muchos nos han pedido desde hace tiempo y que aportará diferentes visiones sobre cómo evoluciona el patín en la actualidad. La hemos llamado "La opinión de la calle", y en esta nos haremos eco de todo aquel que quiera aportar su punto de vista sobre algún tema que le inquiete o le toque de cerca.
Al igual que en los periódicos, esta sección de opinión saldrá cada domingo, y la idea es mantenerla con vida tanto como podamos. El texto que inaugura esta nueva iniciativa es de Gerard Soley, un local de la plaza de
Sants (
Barcelona) que ha decidido hablar de cómo la evolución en los vídeos afecta directamente a como patinamos.
La evolución en los vídeos ha cambiado la forma de patinar
Gerard Soley, Barcelona
Cada vez hay más patinadores, y más
footage sale a la luz día a día. Es bien sabido que los vídeos de patín influyen directa e indirectamente en nuestra forma de patinar. Estos han ido cambiando a lo largo del tiempo, y con ello, también lo ha hecho el modo en que usamos la tabla.
Antaño, lo que se perfilaba eran vídeos largos -ya sea por parte una marca, o de revistas como
Transworld o 411VM-, pero no es ningún misterio que la duración se ha ido reduciendo, ya que desde hace un tiempo estamos acostumbrados a ver
Video Parts cortas y de un solo patinador. Por otra parte,
Instagram ha acortado aún más estos vídeos, limitándolos a 15 segundos como máximo. En este artículo, quiero usar el caso de esta aplicación para reflejar cómo ha cambiado el tipo de vídeos de patín y en consecuencia, la evolución de su práctica, lo que se ve por la calle día a día.
Es el pan de cada día bajar a tu plaza,
skatepark o spot de confianza y comentar toda esa serie de
Instaclips que todos visteis la noche anterior en veinte cuentas diferentes. Que si el nuevo
edit con 6 trucos por segundo y el tema de
trap de fondo, que si ese otro con los
slow-mo y
zooms, haciendo la mierda más
trendy en
République. Antes, bajabas a la plaza -como mucho- tras visualizar por décima vez ese vídeo en VHS que te habían regalado en la
skateshop. Pero en todo caso, bajabas a pegarte la sesión como te daba la gana: a tu manera. Ver lo que hay en Insta día a día supone informarte al minuto de cómo evoluciona el patín, a la vez de “lo que se lleva” y lo que no. Un ejemplo es el llegar a ver
este instaclip un día, y de golpe encontrarte clips
como este otro al día siguiente.
Como decía, el patín -comprensiblemente- no para de crecer y con ello más vídeos, más información, por lo que resultaría imposible ver vídeos de varios minutos de toda la gente que patina. Guste o no, en relación, cada vez hay menos frecuencia de vídeos y mucha más de clips, tanto en el ámbito profesional como fuera de él. Y es que en el primero, no te van a dejar las marcas estar un tiempo sin producir y luego sacar una parte en un vídeo, sino que tienes que estar “al pié del cañón” cada día o el patinador de la competencia se te “come” a
Instaclips. Lo que me inquieta aquí no son estos clips en sí, sino la alta influencia que ejercen en nuestra rutina, el hecho de que algo ajeno al patín -como supone la existencia de una aplicación- esté moldeando significativamente esa afición que tanto nos gusta y que esté extendiendo una serie de modas o patrones de forma muy rápida.
¿A dónde quiero llegar con todo esto? No pretendo cambiar nada, el cambio -o la evolución, si queréis- es algo natural, y es normal que haya etapas y modas varias en el patín. Lo que busco simplemente es concienciar a la gente. Concienciar a aquellos que, como yo, han vivido este cambio, pero sobre todo me dirijo a aquellos que han empezado a patinar durante esta presente etapa y esto es a lo que están acostumbrados, para que sepan “de dónde viene” lo que ellos hoy día conocen como
skateboarding.
Porque si en la época cuando empecé a patinar, se me hubiera dado a conocer el patín tal y como lo que es hoy día, igual no me hubiera metido en esto.
Firmado: Gerard Soley